Soltar la cuerda que te ata

¿Liberarse del pasado?

Te contare una breve historia: un hombre se encontraba en casa pesando que era una magnifica y linda tarde de jueves como salir a pasear. Después de tanto pensar se decidió por ir al zoológico; cuando llego, visito varias áreas, aves, peces, reptiles, etc. Seguía caminando, cuando de pronto, vio a los elefantes, observo detenidamente y se dio cuenta de que únicamente los tenían sujetos y detenidos con una muy delgada cuerda a una de sus patas delanteras, sin rejas ni jaulas. A lo que el hombre pensó que era obvio que los elefantes podían romper la cuerda en cualquier momento, sin embargo por alguna razón no lo hacían. Así que fue a buscar una respuesta, y le preguntó a uno de los trabajadores y entrenadores de los animales, a lo que este le respondió: cuando los elefantes son mucho más pequeños y jóvenes se usa una cuerda del mismo tamaño para atarlos, y con eso de pequeños es más que suficiente para retenerlos, conforme van creciendo seguirán creyendo que no pueden escapar, creen que la soga aun los detiene, así que nunca intentarán liberarse.

A muchas personas les puede pasar como a los elefantes, vivir sujetos a algo, o a alguien que estuvo en tu vida, pero que ahora no te permite avanzar o bien, “difícilmente liberarte” de aquellas situaciones del pasado, por aquellas situaciones, entendamos, pérdidas materiales, perdidas de personas queridas, incluso de mantener creencias “negativas” hacia tu persona, ya sea por algo que viviste, que te dijeron, que aprendiste y, que se fueron volviendo parte de ti, es decir, a veces esa cuerda pueden ser miedos, apegos, dependencia emocional, rencor, culpa, etc. Muchas veces sin darte cuenta no permiten avanzar, manteniéndote atado y “esclavo” en tu propia libertad…

Muchos dicen que el tiempo es la forma natural para “sanar”, es un tanto cierto, pero también es verdad que hay que ayudarle y hacer algo en ese tiempo, es decir, contamos con cuerpo físico, pero también con un cuerpo psicológico y, así como se cuida una cortada profunda, que aunque con el tiempo cierre y cicatrice, hay que darle cuidado, limpieza para que no se infecte, al igual el cuerpo psicológico. Es más saludable y recordable “sanar las heridas” con un proceso consciente, para elaborar pensamientos, sentimientos y conductas… lo que me recuerda una reflexión de Mahatma Gandhi, donde nos permite entender más claramente la importancia y conexión entre tus pensamientos, palabras y acciones.

Cuida tus pensamientos, porque se volverán tus palabras.

Cuida tus palabras, porque se volverán actos.

Cuida tus actos, porque se harán costumbres.

Cuida tus costumbres, porque forjaran tu carácter.

Cuida tu carácter, porque formara tu destino y, tu destino será tu vida.

Si es posible, observa que tipo de cuerda tienes o bien, cuáles son tus pensamientos constantes (creencias), que te dices a ti mismo y, que estás haciendo con esa cuerda.

  • Psicologia
Luz Maria Trejo Cano

Licenciada en Psicologia

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