Primeros auxilios psicológicos

Son técnicas basadas en ayudar a todo tipo de población afectada por un incidente crítico, y estas deben aplicarse en los primeros momentos u, horas inmediatas al evento que es factor de estrés.

Ante cierto impacto traumático; se derivan dos tipos de atención, una es atención primaria y dos, atención secundaria. Dentro de la atención primaria o inmediata se encuentran los primeros auxilios psicológicos y en atención secundaria, el proceso terapéutico o lo que el profesional solicite es requerido.

En este caso solo nos enfocaremos en la atención primaria.

Cabe resaltar q los primeros auxilios psicológicos no son terapia, (sin embargo si ofrecen cierta contención) por lo que pueden ofrecerlos no necesariamente profesionales como psicólogos, psiquiatras, etc. Si bien, pueden ser brindados por personas que deseen y puedan apoyar, asegurándose de dar la ayuda adecuada, para ello, veamos ¿cómo podemos aplicar los primeros auxilios psicológicos?

  • A la llegada al lugar se identifica, quien necesita asistencia y antes de aplicar los primeros auxilios psicológicos se realiza un conocimiento del entorno en el que se va a intervenir, como conocer qué es lo que ha ocurrido.
  • En el siguiente procedimiento es muy importante el tono de voz que utilices, así como tu postura y calidez que ofreces.
  • Realiza contacto humano, básicamente es darle a la persona afectada, confianza, tranquilidad, seguridad y muy importante, no forzarlo a recibir ayuda. Primero puedes presentarte, decirle quien eres, como tu nombre y que es lo que haces, o porque estás ahí.
  • Evaluar gravedad, aquí se atienden necesidades básicas, por ejemplo si la persona está herida, o se siente mal físicamente, ayudarle a acercarse algún equipo médico; o incluso si requiere agua, proporcionarle, etc.
  • Si las necesidades básicas (en el punto anterior mencionadas) están cubiertas, o la persona no las requiere, entonces puedes aplicar algunas técnica de relajación, si la persona se encuentra ansiosa, muy básico es la respiración, pídele respire profundamente y rítmicamente.
  • Una vez que se tenga el contacto realizado, puedes preguntar ¿Qué fue lo que te paso, que pensaste en ese momento?
  • Abrir recursos, es decir, con que redes de apoyo cuenta y ayudarlo a comunicarse con ellas.
  • Ayúdalo a elaborar un plan de acción ¿qué es lo que puede hacer a partir de ese momento?
  • Seguimiento: si es así, menciónale que seguirás ayudando en ese lugar, por si se le ofrece algo más. Y muy importante, si la persona requiere otro tipo de ayuda, con profesionales especializados o tratamiento terapéutico, hacerle saber que puede acudir.
    • Psicologia
    Luz Maria Trejo Cano

    Licenciada en Psicologia

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